sábado, 27 de septiembre de 2025

Voces, letras y lírica

La noche en que la poesía alimentó corazones en Bata.

El Centro Cultural Ecuatoguineano de Bata abrió por primera vez sus puertas a un evento literario con un propósito tan artístico como humano: un encuentro benéfico que unió la fuerza de la palabra con el gesto solidario del público.


En un ambiente íntimo, Manoiká, el Vate 69 y Freddy transformaron la sala en un auténtico parque de emociones, alternando relatos reales y ficciones con un sello ingenioso y profundamente cercano. La poesía, viva y palpitante, se convirtió en un lenguaje de encuentro social, donde cada verso tejía vínculos y cada aplauso reafirmaba el sentido comunitario de la velada.

La entrada, lejos de ser monetaria, fue un símbolo de compromiso: alimentos básicos no perecederos entregados voluntariamente por los asistentes, destinados a apoyar a las familias más desfavorecidas de la comunidad de Bisa. Un gesto sencillo, pero de enorme impacto, que otorgó al arte un valor aún más trascendente.

Este evento, concebido como una iniciativa del sello literario @Azul y Betong, demostró la capacidad de la literatura para movilizar a la sociedad sin depender del respaldo de instituciones o empresas. Un proyecto independiente que, gracias a la confianza del público y al esfuerzo conjunto de creadores y organizadores, consiguió dar voz a la solidaridad desde la poesía.

El colectivo Locos por Cultura y las marcas colaboradoras Kiva y Chop di Waka acompañaron la iniciativa, reforzando su alcance y difusión. “La poesía no solo se escribe ni se declama; también se comparte en forma de solidaridad, en pequeños actos que iluminan la vida de otros. Gracias a todos los que con su voz, su presencia y su generosidad transformaron esta noche en un acto de humanidad colectiva”, señalaron los organizadores.

Esta velada no solo confirmó la fuerza de la literatura como motor cultural, sino también su capacidad de convertirse en puente de esperanza, recordando que en cada palabra late la posibilidad de cambiar realidades.


Por Manuel Esono Biká

#Locos por cultura
#Abáá revista de cultura literaria.
#Azul

jueves, 18 de septiembre de 2025

MBG. Parte 1. Letras tras los barrotes.

 












Yo no nací delincuente. Nací en Bata, en una casa de bloques sin pintar, con techo de zinc que cantaba cada vez que llovía. Mi madre me enseñó a rezar, mi padre a desconfiar. En Nbangan, eso era educación básica. Lo demás lo aprendí en la calle.

A los once años vi mi primer machete ensangrentado. A los doce, ya sabía cómo esconderme cuando los de la banda de los “los diablos” pasaban por el callejón. A los trece, me ofrecieron dinero por vigilar una esquina. A los catorce, ya tenía apodos que no se dicen en voz alta. Y a los quince, me convertí en lo que la ciudad llama “problema”.

Pero ¿quién no lo es en Bata? Aquí, la noche no tiene estrellas, tiene gritos. Las peleas entre bandas son el pan de cada día. Los cachetazos se dan con rabia, no con mano. Las violaciones ocurren en patios oscuros, y las agresiones a mano armada ya no sorprenden a nadie. La ciudad se ha vuelto un laberinto de miedo, donde cada calle tiene su propio demonio.

Yo era parte de ese demonio. Lo admito. Robé, amenacé, peleé. No por placer, sino por supervivencia. En Nbangan, si no te haces respetar, te desaparecen. Y el respeto, aquí, se gana con violencia. Quien lo ignora que me cuente su historia.

Cuando la televisión anunció el decreto de lucha contra la delincuencia juvenil, muchos pensamos que era otra promesa vacía. Pero luego llegó “Operación Enclave”, también llamada “Operación Limpieza”. Y no fue una limpieza con escoba. Fue con botas, fusiles y listas negras.

La madrugada que me detuvieron, el aire olía a humo y a traición. No sé si fue el sonido de las botas o el silencio que las precedía lo que me hizo temblar. Yo estaba saliendo por la parte trasera de la casa de mi abuela, con una mochila que no pesaba más que mi miedo. No alcancé ni a cruzar el callejón cuando una patrulla policial se balanceo sobre mí. Tres hombres me rodearon. Uniformes oscuros, rostros sin expresión. Me tiraron al suelo. Me esposaron. Me llamaron por un nombre que no era el mío, pero que yo había ganado en la calle.

Mientras me arrastraban hacia la camioneta, vi a la tía Maruja detrás de su ventana. No dijo nada. Solo me miró como si ya supiera que esto iba a pasar. Los niños del barrio también miraban. Algunos con lágrimas, otros con rabia. Yo bajé la cabeza. No por vergüenza, sino por resignación.

En el cuartel, no hubo preguntas. Solo gritos, golpes, y una celda que olía a desesperanza. Me dijeron que era parte de una red. Que tenía antecedentes. Que mi nombre estaba en la lista. Yo no respondí. ¿Para qué? En Bata, la justicia no siempre pregunta. A veces solo actúa.

Ahora estoy aquí, encerrado. No sé si por justicia o por estadística. Cada noche, cuando escucho los pasos de los guardias, me acuerdo de los míos. De los que di corriendo, huyendo, buscando algo que nunca encontré. Me pregunto si algún día Bata volverá a ser ciudad, y no campo de batalla. Si Nbangan volverá a tener alma, y no solo historia oscura, contada por desconocidos. No sé, si algún día, podré volver a caminar sin que el eco de mis pasos me persiga.



SAKUL NSONO.

Nbangan 23 de septiembre de 2957.


miércoles, 3 de septiembre de 2025

Orishas



Esu es el mensajero entre los humanos y los dioses (Orishas). Sin él, ningún sacrificio o plegaria llega a su destino espiritual.
- Señor de los caminos y las encrucijadas: Representa las decisiones, los giros del destino, y las consecuencias de nuestras actos. Su presencia se asocia con el movimiento, el cambio y la dualidad.
- Naturaleza ambigua: No es ni bueno ni malo. Esu puede sembrar caos o traer orden, dependiendo del contexto. Su carácter travieso y astuto lo convierte en una figura que desafía las normas y revela verdades ocultas.
- Sincretismo: En Cuba, se le asocia con Elegguá; en Haití, con Legba; y en algunas tradiciones católicas, con San Antonio. Sin embargo, Esu y Elegguá no son la misma entidad, aunque comparten atributos.


I. En la boca del abismo ríe Esu

Los cielos sangran cuando Esu despierta,  
y en su risa, mil soles se deshacen;  
las puertas tiemblan, los pactos se deshacen,  
la noche, esclava, su lengua le oferta.
De fuego es su sombra, de sal su oferta,  
y en cada paso, los mundos se desplacen;  
¡oh verbo que a los dioses amenaza!,  
su danza rompe la ley más perfecta.
¿Quién osa nombrar al que no se nombra?  
¿Quién cruza su umbral sin perder la forma?  
Esu, que en la duda siembra destino.
No hay altar que no tiemble si lo invocas,  
ni verdad que no mienta si lo tocas:  
él es el caos que escribe tu camino.



II. El conjuro de los caminos rotos

Encrucijada es su trono invisible,  
y cada piedra que pisa, profana  
la lógica, la fe, la carne humana
¡Esu, el que ríe donde es imposible!
Sus ojos son relojes sin sentido,  
sus manos, mapas de rutas que engañan;  
y en su voz, los profetas se desbañan  
como lunas que olvidan su latido.
¡Oh tú, que en la elección siembras tormenta!  
¡Oh tú, que en el error fundas la ciencia!  
Tu nombre es grieta, tu paso, sentencia.
Que venga el que cree saber su camino,  
que beba del vino que tú fermentas:  
verá que el destino es solo un espejismo.



III. Esu, espejo de los que se niegan

No hay alma que no lleve tu reflejo,  
aunque lo niegue, aunque lo disfrace;  
en cada gesto, tu sombra renace,  
como un dios que se oculta en el espejo.
Tu risa es trueno que rompe el consejo,  
tu paso, fuego que nunca se sacie;  
¡Esu, que en la duda pone su base!,  
y en la certeza, clava su cortejo.
¿Quién puede huir del que habita en todo?  
¿Quién puede amar sin cruzar tu lodo?  
Eres la raíz del verbo que traiciona.
Y aun así, te invoco, padre del giro,  
haz de mi carne tu templo y tu rito:  
que en mi caída florezca tu corona.


Poesía inspirada en el dios yoroba conocido como Ésù o Exu.
Autor: SAKUL NSONO.

La frontera

La frontera siempre fue un reflejo turbio del verdadero ambiente que se desarrolla aquí. Con sus calles polvorientas y su aire de tránsito y...