Tú, a quien en mí rindo culto.
Ser a que acudo cuando
mi alma perdida, deambula.
Eres faro en la penumbra,
voz que me nombra en silencio,
puerto donde mi cansancio reposa.
Cuando la noche me cerca,
tu luz abre grietas en la sombra,
y mi espíritu se alza, ligero.
No eres carne ni piedra,
eres brisa que acaricia,
agua que calma la sed del desierto.
Te busco en cada latido,
te hallo en cada ausencia,
y tu reflejo me devuelve esperanza.
Si caigo, me levantas,
si callo, me escuchas,
si lloro, recoges mis lágrimas.
Eres raíz y vuelo,
cauce y destino,
la eternidad que se esconde en lo efímero.
Por ti mi voz se enciende,
por ti mi paso se afirma,
por ti mi alma se reconoce.
Y aunque el mundo me niegue,
sé que en tu abrazo
mi ser nunca se pierde.
Eres constelación secreta,
universo que me habita,
galaxia que late en mi pecho.
Nsue NSUE MIA.
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