Aurora de oro se abre,
cúpula de fuego en la frente del mundo,
donde el río canta espejos
y la brisa borda susurros de cristal.
Oh vida, lámpara breve,
candelabro de incienso que se extingue,
flor que en su tallo tiembla,
rosa que se deshace en sílabas de aire.
Los pájaros declinan su música,
se quiebra la palabra en sílabas rotas:
vi-da, vida, viiiiiiiiiiiida,
como un eco que se desmorona en abismo.
El sol, arquitecto de sombras,
dibuja columnas de tiempo,
pero el reloj devora su arena,
y el instante se suicida en el espejo.
Oh juventud, relámpago de oro,
corazón que late en fuga,
cascada que se precipita
en la garganta del silencio.
La vida es un pájaro que arde,
un relámpago que se disuelve,
un canto que se rompe en sílabas,
un cristal que se astilla en la memoria.
Flor oscura, góndola de viento,
me arrastras por cielos deshechos,
palabras que se caen como hojas,
sílabas que se suicidan en el vacío.
Oh aurora, oh vida, oh instante,
todo es un temblor de espejos,
marfil que se
disuelve en sombra,
un canto que se quiebra en silencio.